JOSÉ MARTÍ. LA NIÑA DE GUATEMALA

Quiero a la sombra de un ala
Contar este cuento en flor:
La niña de Guatemala,
La que se murió de amor.
……..
Eran de lirio los ramos
Y las orlas de reseda,
Y de jazmín la enterramos
En una caja de seda.
……
Ella dio al desmemoriado
Una almohadilla de olor.
Él volvió ,volvió casado.
Ella se murió de amor.
……
Iban cargándola en andas
Obispos y embajadores.
Detrás iba el pueblo en tandas,
Todo cargado de flores.
……..
Ella, por volverlo a ver,
Salió a verlo al mirador.
Él volvió con su mujer.
Ella se murió de amor.
……
Como de bronce candente,
al beso de despedida,
Era su frente ¡La frente
que más he amado en mi vida!
…….
Se entró de tarde en el río.
La sacó muerta el doctor.
Dicen que murió de frío.
Yo sé que murió de amor.
……..
Allí, la bóveda helada.
La pusieron en dos bancos.
Besé su mano afilada.
Besé sus zapatos blancos.
…….
Callado, al oscurecer,
Me llamó el enterrador:
¡Nunca más he vuelto a ver
A la que murió de amor

JOSEFINA.

Y Adolfo, su marido.

Ambos de origen germánico.

Venían de Laspiur.

Ella, maestra. Él, empleado de Correos. Jubilados.

Josefina heredó una fortuna de su padre.

No tuvieron hijos, por decisión de ella, que él aceptó.

Luchó con el Concejo Municipal, porque ponían infinitas trabas respecto a la donación de unas hectáreas que ella destinaba a asilar niñas descarriadas, solas.

La puja duró, y allí, en Plaza San Francisco, se erige el Hogar Diehl de Sienra, para ancianos.

Tiene muy buena fama esta institución.

Vivían solos en una casa que adquirieron o edificaron en una esquina de Libertador (N) y Castelli.

Ella preparaba mezcla para arreglos de albañil, que realizaba como un obrero especializado.

Era un modista consumada. Confeccionaba la ropa de ellos dos: vestidos, trajes. Tenían ropas antiguas. Las usaban.

Todas las tardes iban a la Biblioteca del Centro Cultural, a leer todos los diarios.

Tenían una cultura amplísima. Sabían “un montón”  de política, arte, ciencias.

Jugaban al ajedrez, fomentando mucho este juego ciencia.

Parte de su casa era ocupada por el Círculo de Ajedrez. A esta entidad le dejó la casa de dos pisos en herencia            .

La vivienda de ellos se la dio a Betty, su sobrina, eximia profesora de música, discapacitada visual.

Eran agradables. Su conversación giraba sobre política, historia. Nada de la conducta de nadie (chismes).

Siempre vestían impecables. Irradiaban frescura.

Eran rubios, medianos (en estatura y kilos).

Él siempre con boina.

Ella, pelo largo, con rodete artesanal.

Dos figuras extraídas de otra época.

Muy gentiles.

PERSONAS QUE ENALTECEN NUESTRA SOCIEDAD