COCA. FIN DE LA HISTORIA V

Los de mi familia nunca supimos nada de Coca.

¡Qué raro!

La Fanny, que siempre fue tan”amiguera”.

Yo creo que se desilusionó con Luisito.

Nunca un saludo.

Ni un acercamiento.

¡DESAPARECIÓ!

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COCA.- VII. (siete). UNA HISTORIA DE MI LEJANA ADOLESCENCIA.

Coca se había hecho novia de Luisito, que la venía a buscar en auto.

Los modales de mi primo eran de “niño rico”- propio de casi todos los Miretti.

-“Decile a tía Clotilde que me traiga un café”

Y Mamita le hacía un café al “señor Luisito”.

– A mí me disgustaba eso. Era una prepotencia propia de todos ellos, y me humillaba que la “tomara de sirvienta a mi mamá”.

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Lo que decía Coca- a mí y a la Bicha, que caminábamos a su lado , en el bulevar:

Que ella tenía invitaciones de los hombres- Lo decía sin ninguna palabra grosera, porque era muy delicada- Que hasta a “papito”

le habían hablado- no con intenciones de compromiso.

Ella no quería esas cosas. Que conocía muchas mujeres que lo hacían, y después se “arreglaban los tejidos” para aparentar virginidad. Que era dolorosísimo.

Yo no entendía, pero no decía nada, porque a mí me educó Clotilde, con aquella forma que tenía de criar sus hijos 

 

 

COCA. UNA HISTORIA DE MI LEJANA ADOLESCENCIA. capítulo VI. (seis).

Como siempre ocurrió en mi familia, Coca resultó más amiga de Fanny, de quien se hizo confidente.

Le regaló un vestido bien verde que me lo dio a mí, y yo lo usé mucho.

También la Fanny la indujo a aprender arte decorativo. La madre Concepción le enseñó a tallar madera (repujado).

Le hizo una cruz preciosa colocándole un crucificado que Mamita tenía en otra cruz, regalo de la Mita, a Mamá.

Había quedado muy linda.

Estuvo un tiempo Coca. Entretanto se casó el Nene con Elsa.. Ella estuvo en la ceremonia y fiesta, porque vivía en casa, pero no recuerdo haberla visto en ninguna foto.

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COCA. IV ) Una historia de mi lejana adolescencia.

No se concretó el compromiso laboral 

Quizás Storni no era un hombre de campo. No sé si tuvo algún empleo en la fábrica Miretti.

 

Estuvo un tiempo en San Francisco. Ambos en el Hotel Plaza.

No sé de quién fue la idea. Quizás de tío Celeste, pero se habló entre él y mi mamá.

Como el Nene se había casado recientemente, mi mamá pensó que iba a ser una ayuda tomar una pensionista.

Ocurrió que Coca pasó a ser otra hija de Clotilde.

Dormíamos ella y yo en la misma pieza. La que estaba en el medio.

Ella me decía “compañera de pieza”.

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COCA. III. UNA HISTORIA DE MI LEJANA ADOLESCENCIA.

En Santa Fe visitamos a una cuñada de don Storni que tenía un hijo llamado Marito. El chico era primo hermano de Coca. Un rubio delgado.

Tocaba el piano. Parece que muy bien.

Los mayores hablaron “algo” de Alfonsina- Que el hijo, Alejandro, heredó una importante suma de la escritora, derechos de autor, y demás bienes.

Me gustó mucho saber todo esto de la querida Alfonsina, a quien siempre admiré.

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COCA. II UNA HISTORIA DE MI LEJANA ADOLESCENCIA. (dos)

Mientras estábamos viajando mi tío cantaba. don Storni también cantaba.

Queríamos entonar cierta canción de moda, pero Coca me dijo que esa música la hacía sufrir.

Parece que había tenido un novio en Rosario, locutor, que se portó mal, el cual tenía relación con este bolero.

Yo no hablaba porque era tímida. Celeste esperaba que lo hiciera.

Inusitadamente proferí una frase. Mi tío exclamó: “¡Ah…¿hablaste, Teresita?…” Así era yo, educada por Clotilde, y todos los hermanos mayores que había en mi casa.

Estuvimos un día en el campo de los Miretti.

Había una familia allí, con una niña bastante pequeña.

Me acuerdo que yo tenía una verruga en un dedo índice. Coca dijo que era algo contagioso. Que ella se llenó de verrugas en el colegio por una compañerita con quien se había encariñado

COCA. Una historia de la lejana adolescencia Cap. I (uno).

MI TÍO CELESTE me invitó para ir a Santa Fe con Don Storni y Coca a un paseo al campo. La invitó principalmente a Chocha, que era tan alegre, pero ella no fue “porque tenía novio”

Coca y yo, sentadas en el asiento trasero.

Íbamos a un campo de los Miretti, donde Luisito dirigía a los trabajadores.

Primero fuimos a Santa Fe. Recorrimos la ciudad. Comimos en algún lugar, y dormimos en un hotel llamado Colón. Era lindo. Nada de lujo. Común, nomás.

Vi en un rincón papel de cartas, sobre, lapicera.

Aproveché para escribirle a Chichín, que estaba en San Agustín.

Nunca supe si recibió mi carta.

En la mañana siguiente la eché en un buzón, mientras recorríamos la ciudad