LA BICICLETA

Una obsesión.
En casa éramos pobres.
Nuestros primos, que vivían a dos cuadras, eran ricos.
Ellos no tenían bicicleta. Mi tío nunca les compró.
Ellos ambicionaban la nuestra, que era una para todos.
La Negrita pidió nuestra bicicleta. Yo la reclamaba porque no la devolvía.
Tita decía que no tenía importancia ese vehículo.
Que su padre podía alquilarles una.
El atractivo que tenía para ellos, no lo era para nosotros.
En el Uruguay alquilan siempre por hora.
Yo no le doy importancia.
Porque siempre hubo en mi casa una para cada uno.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s