LA MONEDA.

Mi papá me daba cinco centavos.
Porque sí nomás.
Con esa plata compraba caramelos en el almacén de la esquina.
Yo no le pedía dinero.
Simplemente me los daba.
Yo no le pedía nada.
A mi mamá tampoco le pedía.
No nos envidiábamos entre nosotros.

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