CHONGO . V. 5 CINCO

Aquel sábado que él no llegaba a la hora del almuerzo, lo busqué por todos los sanatorios.

Cuando llegó en remisse a la una de la tarde, dijo que había ido a un instituto cardiológico, cerca de la terminal, pero que no tenía el resultado.

Cuando no llegaba a la hora de siempre, me asustaba.

Llamé a la casa de Horacio, pero ellos no se asustaron.

Llamé nuevamente cuando llegó.

Igualmente. No se inmutaron.

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Publicado en: C

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