NOVELA. REENCUENTRO. VIII (ocho) 8

Balnearia era un pueblo sin atractivos, pero a mí me gustaba mucho.
Mi cuñado buscó a la Mota para que jugara conmigo.
A la tarde íbamos a caminar unas cuadras por el centro.
También la Chita buscó a las chicas de enfrente que tenían mi edad. Eran hermanas.
Siempre el culpable de espantar a mis novios era Néstor, porque me hacía creer mentiras, a mí, que era muy tonta.
No le veo nada, nada, que sea mejor que Alberto.
Pero Néstor tenía rodeando su persona una especie de “halo” engañoso, que cautivaba

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