AMOR Y ROMANTICISMO. LXXX. (ochenta) FINAL.

Vamos, abrazados. Con una mano sostenemos un hombro.
-Con la otra contemos los latidos de nuestro corazón; el tuyo, blando como un budín. El mío, dulce como una compota.
Así, hechos un nudo fuerte, debíamos haber pasado estos largos años de olvido e indiferencia.
Con hijos sanos, de ojos azules.
Buenos. Muchos
Nietos, lindos y bullangueros.
Bisnietos,jugando en la arena, llamándonos para correr con ellos

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