AMOR Y ROMANTICISMO. LXXIII (setenta y tres)

Él me dijo que se iba.
No expresó dolor. Ni pena. Se iba.
¿Y….yo?
Cuando me acompañó a rendir mi examen yo no vislumbraba ni un asomo de separación.
Nunca vino a visitar a los amigos y amigas con quienes había estrechado lazos de afecto.
Solamente permaneció la amistad con la mamá de Porota hasta que murió la mamá de Chichín.

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