AMOR Y ROMANTICISMO. LXVII. (sesenta y siete).

Algo que me pasó.- se lo contaría a Chichín:
La mujer tenía cara de mala. ¡Era mala!
Porque todos los malos son feos.
Como los ogros de los cuentos.
Como el Lobo que se apoderó de Caperucita para comérsela.
La madrastra de la Cenicienta.
Estaba bastante descorazonada porque iba a perder el turno para la instalación del GAS.
Entre tantas dificultades brilló una luz. Llevé el problema al abogado de EMUGÁS.
Con una llamada a la MALA, ésta cambió.
Y me entregó mi recibo.
¡¡¡¡¡¡Voy a tener el GAS!!!!!!

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