AMOR Y ROMANTICISMO LXIII (sesenta y tres)

Tengo un escrito sobre los Viruega.
No sé si aún queda alguno de esa familia. De mi niñez más tierna, Alberto.
Lo que digo en ese trabajo es todo un elogio por la vida de esa familia (muchos, muchos) tan sacrificados para ganar el pan.
Enfrentaron la vida con tesón.
Españoles. No sé de qué lugar. Las mujeres se casaron con italianos, inmigrantes, como ellas.
Tenían sus padres, también luchadores. Los hombres también eligieron mujeres italianas.
La mayoría de ellos trabajaba en el Hotel Plaza.
Los hombres eran mozos. Las mujeres, mucamas, cocineras y lavanderas. Lavaban la ropa del hotel: manteles: , sábanas, toallas. Llevaban a su domicilio la ropa sucia (todo se hacía a mano), y la devolvían al hotel perfectamente limpia y planchada.
Servicio de viandas a domicilio a cargo de los hijos que eran grandecitos (algunos).
Todos progresaron corriendo los años.
Cada uno tuvo su negocio próspero: comedores, parrillas, bares, almacenes.
UN EJEMPLO.

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