AMOR Y ROMANTICISMO. LVI (cincuenta y seis)

Me faltaba conocer a los varones, hijos de Alberto.
Joaquín e Irene emprendieron un viaje hacia el Iguazú.
Invitaron a Alicia, quien acarreó a sus amigos.
Alberto y yo accedimos a ir con los primeros.
Los hijos de la pareja: Elenita, Josesito Luis y Horacio Gonzalo, se quedaron en Buenos Aires.
Después, algún día, me encontraré con Raúl Eduardo y su esposa Isabel.
-¿Fuiste a las cataratas, Chichín?
-Sí, chèri.
Yo fui con la familia mía, tres personas, y tres de la familia de mi hermana Chocha,(que vos conociste), con una hija bastante chica, en dos autos, en carpa.
No había hoteles. Era todo agreste, naturaleza pura. La mano del hombre no había trabajado.
Después de cuarenta años volví, con un pequeño grupo de cuatro, mi hermana Bicha, (vos la llamabas “cuñadita” y una amiga, Leli, con su marido.
¡Qué progreso!
¡Cuánta belleza, querido Chichín!

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