XXXVI AMOR Y ROMANTICISMO. (treinta y seis)

Estábamos caminando hacia cualquier lugar, cuando recordé una anécdota tierna:

Andaba por mi vecindario cuando a través de una ventana un nene me llamó: –

-“Mi mamá me puso en penitencia”

“-¿Porqué?”

“-Me porté mal”.

“Decile que te perdone”.

“-No me va a perdonar ¡¡Estoy llorando!!”

-¡Pobre niño!

-¿Cómo eras vos, de chiquito?

-Creo que era bueno. No me pasaban estas cosas. Jugábamos todo el día los hermanitos, juntos y con otros chicos. Éramos felices. Siempre

 

 

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