AMOR Y ROMANTICISMO. XXXIV (treinta y cuatro)

-¿Tus orgasmos, Alberto?

-Ahora nada, chèri. ¡¡IMPOSIBLE!!

Pero de joven, en mi vida activa, no eran tan frecuentes, pero sí intensos.

Me sentía feliz, conforme a los sucesos.

No peleábamos, Susana y yo pero… pero…no había mucha armonía.

A veces me sentía incapaz… pero quería satisfacerla

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