AMOR Y ROMANTICISMO. XI (once).

Teresita 001

Abracé a Alberto con una ternura que no debía agotarse nunca.

Pasé mis dedos por un cuello ahora arrugado y blandito.

Palpé sus vértebras alineadas.desde la salida del cráneo hasta formar la curva que se acomoda hacia la caja torácica.

¡Qué bello es!

¡Qué tierna su carne!

 

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