NOVELITA CHICHÍN. LIV. (cincuenta y cuatro)

Mi cabeza apoyada en su tierno pecho cálido.

Me dejaba acariciar por cada rinconcito de mi rostro.

¡Con qué dulzura deslizaba sus dedos por mi arrugado y flaco cuello!

Me besaba. Me seguía besando.

Yo lloraba. Le di un abrazo fuerte, fuerte.

¡Cuánto te amo!

Seguimos abrazados. Él contaba mis vértebras..

Nada de proposiciones. Éramos la realidad, que merecíamos.

Sentí su piel amorosa y sensitiva.

Miré sus ojos azules.

Me sumergí en ellos.

Estaba flotando en un lago azul.

El azul se confundía con el cielo diáfano. Yo estaba en el cielo.

-¡Querida!…..

-¡Queridito mío!. ¡Siempre querido!

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