NOVELITA CHICHÍN. XXXVII. (treinta y siete).

En Esperanza. Casa vieja. Barrio viejo. Encontré pocos amigos. Marcelo no conocía a nadie porque era muy chico cuando se fue. Tenía ocupaciones, además del colegio.
Quili completando los últimos pasos de ingeniería, y Enrique haciendo carrera en el banco, como papá.
Mamá siguiendo a todos ¡Ella siempre presente!
Había chicas y chicos. Yo salía con ellos. Era amigo de todos.

Mi hermano mayor tuvo dos hijitos, con una niña de San Justo. Nena y nene.
Yo todavía no tenía novia, porque me acordaba de ti, galleguita. Nunca más te vi, ni tampoco lo intenté.
Las ciencias contables me interesaban, por lo que siempre encontré algún trabajo, que me facilitaba el estudio y me permitía ahorrar para comprarme una moto.
Así fue transcurriendo mi vida, chèri.
Yo cuidé a mis padres hasta que Dios los acogió: primero el viejo, que enfermó del corazón.
Mamá años después por un paro respiratorio. La visitó muchas veces la mamá de Porota.
ºººººººººº

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Publicado en: N

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