ALBERTO. NOVELA, LXXVII (setenta y siete)

Muchas compañeras de curso te conocen, chëri.

Invitemos a bailar a la señorita Molina, que es buena (celadora); nos acompaña.

Alberto siempre estaba con traje, camisa impecable, corbata, zapatos lustrados.

Sus palabras siempre respetuosas, correctas, pronunciadas con voz cálida

 

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