ALBERTO. NOVELA. LXXIII. (setenta y tres).

Yo tengo mi historia.

Pero, ¡qué lástima que Alberto no esté en ella!

A Chichín y a mí nos sucedió igual que a esos jóvenes enamorados que se ven separados porque el muchacho se va a la guerra, y la novia se queda llorando.

Él encuentra un amor.

Se olvida de la jovencita.

Él forma una familia. Ambos se olvidan recíprocamente.

Yo me olvidé completamente de Alberto.

Para siempre.

Él vivió sus años, equivocado,con las reglas paternas. Fue muy buen hijo.

¿Y yo?   ¿Qué fue de mí?

Podríamos haber sido dos cuerpos unidos, y el AMOR conciliándolos.

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