ALBERTO. NOVELA LXIII. (sesenta y tres)

Siempre hubo mujeres venenosas. Personas que hacen daño a otras por placer.

La Petisa, delante mío le dijo a Chichín: “Andá a mi casa a escuchar discos”  Parece que tenía muchísimos. Una gran colección.

Dije: “Voy yo también”.  Ella respondió:” ¿Qué es eso ? -Entonces también puede ir Edelveis con el novio- No pueden ir tantos”.

O sea, que la muy malvada, invitaba a mi novio pero a mí no.

No sé si Chichín ha ido. No se habló más.

Mi mamá tenía razón en no permitirme su compañía.

A mí me cuidaban mucho

 Mi mamá, a pesar de ser anticuada, hacía las cosas con justicia.

Generalmente tenía razón

kkkkkkkkk

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