ALBERTO. NOVELA. LIII (cincuenta y tres).

Nunca me dijo Alberto qué profesión elegía.

Él sabía que yo iba a ser maestra porque era lo único que se podía estudiar en San Francisco: Magisterio.

Nunca me dijo nada de su vocación, pero que iba a seguir estudiando, sí. Con seguridad.

No se puede asegurar lo que va a suceder. Quizá problema de transporte. Desde San Agustín hasta Santa Fe, tal vez no era posible la movilización diaria.

Creo que vivían en el campo.

Acá habían dejado la casa, que no era de ellos, sino alquilada por el banco.

Todo muy triste para mí.

Que Dios me ayude.

yyyyyyyyyyyyyy

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