ALBERTO NOVELA. XXXVI (capítulo treinta y seis)

¡Qué dureza de corazón!

Dejaron que el joven se apartara de la chica que quería….

Si no hubiera sucedido así- Si yo lo hubiese visitado en San Agustín…

Comencé 4º Normal. Todo el mundo nos decía: alumnos maestros- La conducta era de maestros ejemplares.

Mi Chichín, querido y novio hasta entonces, hizo amistades en su nuevo colegio. Su familia se fue adaptando al nuevo entorno, siempre extrañando a los vecinos y amigos que quedaron en la calle Libertad, tan generosos y amables, con quienes compartían mucho tiempo.

Mi indiferencia, más aparente que verdadera, hizo que Facundo dijera: “Parecías un témpano”

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