Señora del Destino XLI

SEÑORA DEL DESTINO. XLI.

Plinio

Con su cuerpo perfecto ¡Tan joven!. Acariciando con todo su amor a su mamá, que está sufriendo la peor desilusión. Es lo que María Do Carmo necesita más en esta situación. Tenía un novio, marido, amante, amigo, que acaba de perder por celos, que provocó Reginaldo con sus malvados proyectos políticos demagógicos insaciables, promovidos por su advenediza, ambiciosa, inculta mujer, que no tiene límites en su afán de ganarse la voluntad de la Bajada San Miguel, gente crédula y humilde

…………..

Nazaret va al restaurante ¿A quién quiere matar? Lleva en la cartera una tijera asesina.

Cortajeó un cuadro famoso. ¿Modigliani? O por lo menos era su estilo.

Viriato vio el daño. Le muestra a Edgar. Isabel fue a ver. ¡Es vandalismo!

Giovanni quiere ir a Belén de San Francisco, con Docarmo.

Ella rehúsa.

Vivian aconseja a Naldo hacer una trampa a su mamá para triunfar en la campaña.

Sale Duda. Tomás la sigue en su auto.

Edgard muestra a Viriato el nuevo departamento. Va a llevar a Duda a verlo e inaugurarlo.

Diggin, muy desolada, va a la casa de Nazaret a pedir ayuda, porque “le robaron el dinero”- Le pega mucho  Entra Shirley.

Entra Claudia, y escucha nombres: “madame Bert”

¿¿amigas?? ¿enfermeras? ¿limpiapisos?      AMENAZAS.

Venancio en el hospital pide a Reginaldo autorización para contar a su padre la verdadera historia de Leila para que su padre lo perdone.

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