“DON” JUAN.

Omito el apellido y el “escenario” . Lo demás no importa.

Rico, por sus ancestros y los de su mujer, ambos herederos y propietarios de tierras, cuyos bienes fueron siempre acrecentados por el trabajo, el interés y las relaciones culturales, financieras y políticas, uniendo a todo ello las prácticas religiosas y estudios universitarios de toda índole, más los lazos consanguíneos.

Vida sencilla, siempre, amantes del sol y el aire libre. Excelente salud y carácter benevolente.

Tres hijas. ¡¡Ningún varón!!. Digo esto porque los ricos generalmente quieren engendrar varones para “perpetuar” su apellido.

Personas destacadas en la educación y en la iglesia. Mucho dinero. Pero nada de ostentación y mucho menos ufanía . Han sido normales, sanos, bien conceptuados y relacionados

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Publicado en: D

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