UN DÍA.

Un día resolví dar de comer a dos gatitos vagabundos y salvajes.

Compré un paquete chico de alimento balanceado, y fui acercándoles los platitos cuando no me veían.

Habían nacido acá. Eran cuatro. Pero no queríamos que se aficionaran a esta casa.

A dos de ellos no los vi más. Los que quedaron, el gris, es Tito, la negrita de cuatro colores, Tita, un día apareció con dos gatitos. Se llama Tita. Les dio la teta durante mucho tiempo.

Es una madre amorosa. Tiene a sus hijas bellas y brillantes, como dos reinas. La blanca y gris es Semíramis. La gris, marrón y blanco, es Cleopatra.

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Publicado en: U

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