LOS VIRUEGA

Transcurría mi tierna infancia cuando enfrente de mi casa se radicó una numerosa familia de “gallegos”, como se acostumbraba denominar a los inmigrantes españoles.

Había una madre y un padre. Hijos, casados algunos.Los más jóvenes todavía no..

Voy a tratar de recordarlos a casi todosDimas, Consuelo, Nati, María, Luis, Benita, Gloria, el zapatero, (nunca supe su nombre) otros que no conocí, que vivían en Rosario.

Mujeres muy trabajadoras, casadas casi todas con italianos, humildes, sencillos al extremo.

Eran brutos, buenos y honrados. Todos trabajaban en el Hotel Plaza. Las mujeres en la cocina y en las habitaciones. Los hombres atendían las mesas como mozos.

Incansables. Distribuian las viandas en los domicilios.

Consuelo: junto con su marido, Giustetti, en el P. Hotel – Una hija delgadita, alta, extremadamente retraída. Años más tarde hubo un hermanito, Tito. Físicamente el vivo retrato del  “Pibe Piraña”. Criado por Gloria, la más joven, quien a la hora de mamar lo llevaba al trabajo de su madre. Su casa estaba enfrente de la mía.

Tuvieron después un comedor en la Terminal vieja. Pasaron muchos años. Se hicieron una casa muy linda, de dos pisos, enfrente de la iglesia Cristo Rey, con bar,comedor y servicio de viandas.

Siempre lavaron a mano, todas ellas, los manteles, toallas, sábanas, de los establecimientos donde trabajaban.

Carmen se casó con un hombre alto de apellido Piombi. No duró el matrimonio. Su hijo Puchi, criado por Carmen estudió medicina,

El zapatero, casado con una morocha, padre de Chicha, Puqui y Amalia.

Chicha se casó con Pocho Martino, al lado de la casa paterna de los Martino, construyeron una hermosa  vivienda. Los Martino son constructores.Sus cuatro o cinco hijos son arquitectos.

Nati vivía bien enfrente de casa, con su marido, Étore Galliano, y sus hijos Cacho y Piliti. Mirta nació unos años más tarde.

María,el marido Atilio Gaido.-Padres de Chulo y  Tita, Elva María. Al lado del mercado tenían la parrilla popular. Asaban lechones, corderos, pollos, pavos. Habitualmente tenían una nutrida clientela. Años más tarde pusieron un almacén en la esquina de los turcos Muss.

Lo último que hicieron y donde duraron más  tiempo es equipar un almacén y bar en el Barrio Sarmiento, en la esquina de Irigoyen y Paraguay.

Hubo un parentesco con los Palmisano, por casamiento, pero no sé cómo era.

Benita, soltera, gordita, linda, simpática. Se casó con Barengo, un obrero. Vivieron al lado de mi casa. Tuvieron muy lindas hijas.

Gloria se casó con un lechero, Garde. Éramos clientes. Tuvieron un hijo que no conocí. Instalaron un almacén en calle Juan de Garay.

Gloria vivió en la casa de Benita, una de las tres construídas por mi padre, que perdió en la

Época de la “Depresión”.

La vida de estos gallegos, mis vecinos, es un edificante ejemplo para cualquier persona.

¡Qué dura habrá sido la decisión de viajar sin dinero a un lugar tan lejano!

Estaban unidos y le hicieron frente a la pobreza.

Les bastó la salud y la sangre jovenpara emprender las faenas que se habían fijado como meta.

Nunca volvieron a España.

Su patria fue la Argentina, que los acogió y les ofreció duros trabajos para mantenerse honradamente.

Tenían costumbres muy particulares. Vivieron su vida como ellos sabían.

Aquí no les faltó nada.

No se hicieron ricos, pero nunca mezquinaron trabajar con ahinco en lo que ellos sabían.

Nosotros no dábamos confianza a los vecinos.

No entrábamos en sus casas, ni ellos iban a la nuestra.

Pero nos respetábamos siempre.

Teresa.

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Publicado en: L

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